¿SE ENCUENTRAN LAS ABEJAS EN PELIGRO?

“El aleteo de las alas de una mariposa puede provocar un tsunami al otro lado del Planeta”

De este antiguo proverbio chino se desprende el ‘efecto mariposa’: un concepto de la teoría del caos según el cual la más mínima perturbación en las condiciones de un sistema caótico puede amplificarse y generar grandes cambios a corto o a medio plazo. Mientras algunos piensan que se trata solamente de un buen pretexto para escribir ciencia ficción, las evidencias indican que otro ‘insignificante’ insecto o mejor dicho, su desaparición puede desencadenar en un efecto dominó que culminará en una verdadera catástrofe ambiental. Curiosamente también vuela de flor en flor, pero no es la mariposa, sino la Apis mellifera, mejor conocida como la abeja doméstica.

abejas en peligro

abejas

 

¿Apocalipsis de la apicultura?

A fines del 2006 se registró por vez primera un fenómeno alarmante: la muerte masiva de abejas productoras de miel. El Desorden del Colapso de las Colonias (o CCD, por sus siglas en inglés: Colony Colapse Disorder) empezó en EUA y pronto se extendió a naciones como Bélgica, Holanda, Francia, Grecia, Italia, Portugal y España. Para mayo de 2011, un informe del Programa de la ONU para el Medio Ambiente (PNUMA) señaló que las colonias de abejas en el vecino país del norte habían disminuido 30%, y que en varios países europeos se había perdido 20% de esta población. Poco después, la disminución de las colonias se extendió a otras regiones del planeta, sobre todo a Australia, Japón, China y el norte de África. Para 2012, la población de abejas ya había reducido en Estados Unidos de América un 60%

Una amarga cucharada

Nunca falta el despistado que piensa (y estoy usando el verbo pensar de manera muy laxa): “bueno, y si desaparecen las abejas, ¿qué? A mí ni me gusta la miel”. Por desgracia, el problema no se reduce a buscar un nuevo endulzante para los dulces. El doctor Peter Neumann, científico del Centro de Investigación Swiss Bee, explica claramente por qué nos afecta el CCD: o se recupera la población global de abejas, o la producción mundial de alimentos disminuirá drásticamente. Para entender esto debemos volver a la explicación de las flores y de las abejas.

El intercambio de polen entre las flores -la polinización- es esencial para que las plantas se reproduzcan. Como las plantas no pueden desplazarse para ir a buscar novio(a), este intercambio depende en gran medida de ciertos animales -mariposas, abejas, murciélagos, aves, moscas y otros que transportan el polen de una planta a otra. (El resto depende del viento).

De acuerdo con un equipo de investigadores de Alemania, Francia (centro INRA de Aviñón), Australia y EUA, el 35% de la comida a nivel mundial es producida por 115 cultivos, y 87 de ellos dependen de los animales polinizadores, este trabajo recae como has podido adivinar en las abejas. Y de acuerdo con Greenpeace, tan sólo en Europa, el 84% de los 264 cultivos principales existen gracias a este laborioso insecto.

Todo lo anterior se resume en una cita del mismísimo Albert Einstein: “Si la abeja desapareciera de la faz de la Tierra, a la especie humana le quedarían solamente cuatro años más de vida. No más abejas, no más polinización, no más animales, no más personas”. ¿Alguna duda?

A todo esto: ¿a qué se debe el Desorden del Colapso de las Colmenas? Todo parece indicar que la razón es una combinación de factores:
La agricultura intensiva y el uso de plaguicidas. Ya se ha identificado que los plaguicidas de la familia de los nicotinoides (derivados de la nicotina) afectan el sistema nervioso central de los insectos y provocan en las abejas una especie de ‘Alzheimer’ que les impide orientarse. Además, algunos pesticidas han pasado pruebas (de ‘control de daño’, por así llamarlo), pero cuando los agricultores o la población en general usa al mismo tiempo plaguicidas, herbicidas, fungicidas e insecticidas distintos, es imposible saber lo que ocurre.

Los cultivos modificados genéticamente para incluir control de plagas. El cambio climático y la destrucción del hábitat. Para colmo, cuando una colonia está enferma, es más fácil que sean presas de patógenos.

Ante el dramático descenso en la población de abejas domésticas, podría pensarse que nuestra esperanza reside en otro tipo de insectos. Sin embargo, los mismos factores que atacan a las colmenas son una amenaza para los polinizadores silvestres, como las avispas y las 250 especies de abejorro existentes (Bombus). Las abejas enfermas están contagiando a los abejorros con el virus de las alas deformes y el hongo Nosema ceranae. Si los polinizadores naturales empiezan a desaparecer, no sólo se afectará la producción agrícola, sino todos los ecosistemas sufrirán graves alteraciones. El 80% de todas las flores del planeta son polinizadas por insectos.

Tu granito de polen

Así las cosas, es urgente que dejemos de hacernos los zánganos y hagamos un esfuerzo para salvar a las abejas y a otros insectos polinizadores. Todos podemos ayudar siguiendo estas recomendaciones: Consumir más productos orgánicos.
Planta flores, hierbas y árboles que produzcan néctar. Así las abejas tendrán alimento todo el año. Algunas plantas que favorecen todo esto pueden ser, los geranios, margaritas, claveles, petunias, lavanda, tomillo, menta, romero y albahaca, entre otras.
Si tienes jardín, deja que ciertas plantas crezcan naturalmente y no podes el pasto tan seguido.
No molestes a las abejas ni mucho menos las mates. Averigua cómo evitar el uso de pesticidas.

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