Raza pastor Maremmano-Abrucense

Nació para defender a los rebaños del ataque de los grandes depredadores, y en estos últimos tiempos, con la reaparición del lobo en los Alpes, está redescubriendo su antigua función.

En Italia se está generando, de unos años a esta parte, un creciente interés por el Pastor Maremmano-Abrucense como guardián de rebaños. Lo confirma un reciente acuerdo entre el Club Pastore Maremmano-Abruzzese, el Parque Orsiera y la región del Piamonte, que ha dado lugar a una iniciativa para la reintroducción del Pastor Maremmano en la región alpina, afectada por la reaparición del lobo, con el objeto de proteger a los rebaños de ovejas y los animales de granja. La iniciativa prevé que los Maremmanos estén controlados desde el punto de vista del estándar de la raza y cumplan, tanto los requisitos del trabajo, como los psíquicos.

pastor Maremmano-Abrucense

Pastores italianos

Algunos cachorros, provenientes de perros ya empleados con éxito en la defensa de los rebaños, se han confiado a un veterinario que realiza una evaluación y unas pruebas de adaptabilidad al trabajo, para lograr así su inclusión progresiva y controlada en el nuevo contexto alpino, e instruyendo a la vez a los pastores para la mejor gestión de los perros.

El carácter

Su carácter fiero e independiente es el resultado de siglos de duro trabajo como protector de los rebaños en condiciones ambientales adversas.
Coraje, perseverancia, iniciativa, sentido del deber y absoluta falta de instinto de caza, son las principales cualidades que hacen del Maremmano un defensor ideal de la manada: valiente para hacer frente a temibles depredadores como los lobos, capaz de trabajar durante todo el día, incluso en ausencia del pastor, y dotado de un gran apego al rebaño, al que bajo ninguna circunstancia deja solo.

Por otro lado, sin embargo, es un perro poco maleable y muy desconfiado con los extraños, aunque precisamente por ello resulta un guardián muy fiable de la propiedad y de todo aquello que necesita protección.

Orgulloso y poco acostumbrada a la sumisión, sabe, no obstante, ser devoto a su amo, al que demuestra su afecto de un modo discreto, protegiendo instintivamente todo lo que considera querido para él.

Educación y trabajo

Más que de actividades deportivas, con el Pastor Maremmano es apropiado hablar de una clara actitud hacia el trabajo. Para evaluar su carácter y morfología, se ha desarrollado una prueba llamada, justamente, Test Morfológico y de Carácter (TMC), que se divide en dos fases. La prueba del carácter se utiliza para evaluar la componente natural inherente a las cualidades psicofísicas, prestando mucha atención al equilibrio del perro.

El juez efectúa estas pruebas:
1) Contacto con los extraños (la pareja perro-conductor pasa en medio de un grupo de seis personas que dan la mano al conductor formando un círculo alrededor de ellos).
2) Estrés visual (el conductor y el perro afrontan un largo pasaje donde se cuelgan bandas, y el perro no debe mostrar miedo).
3) Estrés acústico (mientras el guía y el perro realizan un recorrido corto, se oye un disparo. El perro debe tener una reacción que demuestre suficiente equilibrio).

¿Qué necesita?

El Pastor Maremmano necesita, desde su llegada a la casa, de un dueño que sepa imponerse sin formas bruscas, pero con la fuerza de su autoridad, porque su sumisión no se producirá por temor, sino por la estima y el afecto que llegará a sentir hacia su amo. No es un perro muy expansivo en sus manifestaciones de afecto y no necesita que se le esté mimando todo el día. Por su carácter independiente y autónomo, la disciplina no puede ser impuesta a través de métodos duros o recurriendo a inútiles pruebas de fuerza. El dueño debe saber cuándo es el momento justo para darle una orden. Eso sí, el Pastor Maremmano no aceptará seguir órdenes que no comprenda o que no apruebe. A pesar de su tamaño, en un piso sabe ser discreto y poco invasivo, aunque su sitio ideal sería un buen jardín.

CARACTERISTICAS

Machos
PESO de 35 a 45 kg
ALTURA de 65 a 73 cm

Hembras
PESO de 30 a 40 kg
ALTURA de 60 a 68 cm

CABEZA: grande y chata, de forma cónica que recuerda a la de un oso blanco. Los ejes longitudinales superiores del cráneo y del hocico son ligeramente divergentes, el stop poco acentuado, la trufa grande y pigmentada en negro, los ojos de color ocre o castaño oscuro, con expresión inteligente, y los bordes de los parpados son negros.

PELO: muy abundante, largo, bastante áspero al tacto y bien adherido al cuerpo. Se tolera una leve ondulación. Forma un collar alrededor del cuello y flecos no muy largos sobre los bordes posteriores de las extremidades. Sobre el hocico, el cráneo, las orejas y el borde anterior de las extremidades es más bien corto. La longitud del pelo sobre el tronco alcanza los 8 cm. La capa interna sólo es abundante en invierno.

MANTO: es blanco sólido. Con tonos anaranjado pálido.

OREJAS: pequeñas en comparación con la mole del perro.
Insertadas muy por encima de las arcadas cigomáticas, son caídas, pero muy móviles, y tienen forma triangular (en “V”) con ápices en forma de punta aguda, nunca redondeada. Se toleran las orejas cortadas sólo en los perros que se utilizan en trabajo con rebaños.

CUERPO: la conformación general es la de un pesado meso morfo. Su longitud sobrepasa a la altura a la cruz; la longitud de la cabeza corresponde a 4/10 de la altura a la cruz. La línea superior es rectilínea desde la cruz hasta la grupa, donde se hace bastante oblicua, robusta y musculosa.

COLA: es de implantación baja debido a que la grupa es muy caída. Cuando el perro está en reposo se extiende más allá del corvejón.
Colgante en reposo y llevada sobre la espalda en acción, con la punta bastante curvada. Está cubierta de denso pelo sin flecos.

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